Según indica José Ángel Solans  en su Libro, “Almunia de San Juan: Historia de la villa”, el abastecimiento de agua de boca, debió causar en tiempos pasados verdaderos quebraderos de cabeza a los almunienses, ya que las fuentes que emergían de las “Gesas” tenían un sabor amargo y no valían para el consumo humano y el agua del Río Sosa, próximo a la localidad, tampoco reunía las condiciones necesarias. Suficiente motivo para que, hace siglos, la población de la Almunia se las ingeniara para construir un importante sistema de almacenamiento de agua, en forma de aljibes, que se han conservado hasta nuestros días en perfecto estado de funcionamiento.

Las amplias superficies de suelo de arenisca, (formación Peraltilla), que existen en la localidad, constituirá el marco perfecto para excavar en la cara sur de estas rocas, fácilmente manipulables, depósitos destinados a recoger el agua de lluvia.

Datar este sistema hidráulico es complejo, debido a la poca documentación encontrada del mismo, la cual está fechada en el siglo XVII con la regularización del uso de estas construcciones, pero casi con toda seguridad, deberíamos remontarnos a la época musulmana (siglos X-XII), cuando la población vivía en almunias y tuvieron que desarrollar un sistema de captación, almacenaje y transporte de agua, de tal manera que se podía contar con ese bien esencial, a través  acequias, azudes, cisternas y aljibes.

En esta localidad existen varios ejemplos de aljibes, destacando de todos ellos dos conjuntos, por sus medidas y su buen estado de conservación: el de Peña Campián y el de La Heredad, espectaculares los dos, ya que además se complementan con otros elementos, como canales, escaleras, cubetas o abrevaderos de sumo interés.

Carlos Blázquez, uno de los expertos más importantes en temas hidráulicos de este país señala:  “La red de suministro de agua de la localidad de la Almunia de  San Juan, por su originalidad, merece ocupar un lugar de honor entre las obras emblemáticas de Aragón”. (Texto: https://blogimpresoenpiedra.blogspot.com)

FONZ – Trincheras

Los amantes de la historia y curiosos de la Guerra Civil pueden conocer cómo fue el emplazamiento artillero de Fonz que formó parte de la Línea del Cinca construida en la retaguardia por el Ejército republicano para tratar de contener el avance franquista hacia Cataluña.

El Ayuntamiento de Fonz ha dado un paso más en su objetivo de recuperar esta posición enclavada en el cerro de San José, junto a la ermita, y crear una ruta para que los vecinos y visitantes puedan recorrer un paraje natural donde se escribió uno de los episodios de la historia española más reciente. Si en 2018, gracias a las ayudas de la recuperación de la memoria histórica concedidas por la Diputación Provincial de Huesca, se señalizó esta ruta, se adecentó el entorno, se protegieron restos y se colocaron paneles interpretativos para explicar esta estratégica posición artillera, ahora puedes disfrutar de la recreación virtual de las baterías y galerías de túneles, dado que no se puede acceder a ellas por riesgo de derrumbe. 

La aplicación móvil permitirá a todos los visitantes adentrarse en la galería de túneles y conocer cómo fueron construidas estas posiciones que albergaron cuatro cañones que cruzaban fuegos con el castillo de Monzón y dominaban el acceso desde el Somontano.

POMAR DE CINCA – Los humedales 
Pomar de Cinca ocupa un altozano, sobre la margen derecha del río del mismo nombre. Su iglesia parroquial corresponde al gótico tardío, con sobria portada renacentista, pero lo más singular de esta población lo hallamos en los parajes naturales de sus alrededores, en la partida conocida como ‘El Agullón’.Ésta es una zona con unas características ecológicas singulares por sus humedales, dándose allí cita aves como la garza, palomas o el cernícalo primilla. Además este lugar es propicio para el cultivo del arroz por sus condiciones climáticas. Por estas razones se ha creado un pequeño centro de interpretación sobre los humedales donde se informa sobre los movimientos migratorios de las aves anteriormente citadas y sobre el antiguo cultivo del arroz en aquella zona.

ALCOLEA DE CINCA – Bird Watching

Es un pueblo privilegiado en este sentido ya que en pocos kilómetros tomando como referencia el casco urbano, e incluso dentro de él, podemos encontrar cuatro hábitats o ecosistemas muy diferenciados y que por tanto las especies de aves que allí habitan son muy dispares. Además un epígrafe aparte necesita la omnipresente cigüeña, que es el emblema del pueblo por excelencia.

El Valle del Cinca, además, ejerce de eje o corredor natural entre el Mediterráneo y el Pirineo, por lo que no es extraño encontrar aves que no son propias de nuestro territorio, pero que aprovechan para hacer una parada en Alcolea para descansar o alimentarse en su travesía migratoria. Es el caso de la cigüeña negra o el treparriscos.

En tan solo un radio de dos kilómetros desde el centro del pueblo podemos admirar aves esteparias en la zona de Las Valles, continuando con la ruta por los arrozales de El Reguero donde las aves acuáticas habitan en campos y desagües. Podemos continuar el paseo por el bosque de ribera de Los Sotos del Cinca junto al río donde podemos observar al Pico menor o al martín pescador y terminando como colofón final en las majestuosas cortadas de Las Ripas. Allí observaremos al Alimoche como rey de los cielos pero también es hábitat de multitud de especies rupícolas que hacen de Las Ripas un lugar de referencia en la provincia para la observación de aves.

ALBALATE DE CINCA  – Deporte en la naturaleza

Gracias a la ubicación de la sede de Agualate en Albalate de Cinco podemos disfrutar de deportes en medio de la naturaleza, especialmente con el piragüismo o el kayac como medio de exploración y descubrimiento. Pero con ellos también puedes disfrutar de actividades de BTT para recorrer los caminos, senderos, pistas y poblaciones de la ribera del Cinca junto con senderismo donde además de pasajes increíbles puedes conocer historias y leyendas. Para los más atrevidos queda la opción del rafting por el río Ésera con diferentes modalidades.

MONZÓN – Castillo templario

El Castillo de Monzón retoma el martes 25 de agosto una de las propuestas que más interés despierta, la visita con recreación histórica, adaptada a las medidas higiénico-sanitarias necesarias para evitar la propagación del coronavirus. En esta ocasión, los asistentes viajarán al siglo XII para conocer cómo vivían y se organizaban para la lucha los hermanos de la Orden del Temple en la fortaleza montisonense.

Con dos pases, uno vespertino y otro nocturno, y un aforo limitado, los caballeros templarios volverán a recorrer el castillo conduciendo a los visitantes hasta el siglo XII, momento en que la encomienda templaria de Monzón quedó conformada, justo antes de la llegada de Jaime I, el niño rey, al castillo. De la mano de los especialistas de HPLab, podrán descubrir de forma amena cómo se organizaba una orden militar como el Temple para la guerra, cuál era la función de los hermanos templarios dentro de la comunidad o cómo era su día a día. También tendrán la oportunidad de acercarse a sus armas y armaduras y conocer sus tácticas de combate.

Desde su reapertura tras el estado de alarma, los visitantes del Castillo de Monzón pueden conocer una nueva estancia en los dormitorios, que da acceso a una pequeña sala subterránea desde la que ver la entrada, protegida por una reja, de uno de los famosos pasadizos del castillo, y las numerosas marcas de cantero grabadas en las piedras y el antiguo suelo empedrado de la cárcel, situada en la planta baja de la Torre de Jaime I.